Tu empresa también tiene una historia. Cuéntala

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Cuéntala

Las tendencias han cambiado en marketing. Ya no se hace publicidad. Ahora se cuentan historias de manera desinteresada. El storytelling, definitivamente, es el marketing del futuro. ¿Por qué? ¿Cuál es la clave? El secreto es tan antiguo como la Humanidad. Las historias nos atrapan a través de las emociones. Ya lo sabía Sherezade. Y no te achiques. Piensa que contar historias está al alcance de todos. De los pequeños y de los grandes. Tan solo hay que descubrirlas y aprender a contarlas.

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El storytelling se ha convertido en una herramienta habitual en el uso de las campañas de comunicación y marketing de las empresas. Esta panacea, que en realidad es tan antigua como la Humanidad, demuestra que una buena historia es más efectiva que una descripción aséptica de la utilidad de un producto o un servicio. El motivo: la conexión con el público a través de la emoción. El arte de contar historias y su uso en las campañas se ha instaurado ya como una práctica imprescindible en las campañas porque crea un vínculo mediante las emociones en las que el cliente potencial se siente atrapado.

Gracias a la tecnología y a los nuevos medios, los usos del storytelling han evolucionado hasta implicar al usuario mismo en el ejercicio de crear historias en torno a una marca con historias. Twitter es un ejemplo maravilloso de esto, por ejemplo, cuando las empresas usan hashtags para conectar con la audiencia y generar tweets unidos mediante un hilo conductor en torno a un mismo tema. Un ejemplo reciente es la última campaña de Dior: “And you, what would you do for love?”.

Los creadores de esta red social se dieron cuenta de este potencial narrativo y lo contaron en este documental imprescindible.

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El siguiente paso del storytelling en las campañas fue el uso del branded content, donde la marca está dentro de la propia narrativa. Un buen ejemplo es el ya tradicional spot veraniego de Estrella Damm

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Ahora bien, ¿contar una buena historia es una patente única de grandes marcas o de las campañas publicitarias? Claramente, no: cualquier empresa puede incorporar una buena narrativa en su comunicación. Y de hecho es recomendable que lo haga por los beneficios que trae. Lo importante es saber cómo hacerlo.

En primer lugar, hay que tener claro el objetivo: crear una identidad que te diferencie y que sea capaz de atraer al cliente objetivo. Crear esta identidad no significa inventar nada. Significa identificar los valores que definen la marca de una empresa, los que justifican su existencia, y con los que el público objetivo se puede sentir identificado.

En segundo lugar, una vez identificados estos valores, llega el momento de coger lápiz y libreta y dar rienda suelta a la creatividad para conseguir generar historias y relatos que encarnen la identidad de la empresa o institución. Se trata de aprovechar todos los recursos narrativos posibles, desde la propia historia de la empresa hasta el día a día de los trabajadores. Muchas veces estas historias tienen poca ficción o nada, simplemente dan nombre y apellidos a realidades invisibles. El principal valor de una buena historia es que nos habla de personas concretas y de experiencias significativas, eso la hace real y cercana.

Un buen ejemplo de narrativa corporativa es la empresa alimentaria La Fageda, famosa por la calidad de sus postres lácticos y mermeladas. La Fageda nació como un proyecto para dar empleo a personas con discapacidad, y actualmente ocupa el 6º puesto en el ranking de reputación de las empresas españolas, por delante de competidoras directas como Danone y de otras como Apple o Toyota. Hay muchas empresas y fundaciones que también trabajan con discapacitados y sin embargo no han alcanzado la misma reputación. El acierto comunicativo de la Fageda es cómo nos cuenta quién es y su historia: su principal valor son sus empleados y ellos son el centro de todo su discurso. Su propia web está diseñada y enfocada para dirigir esa narrativa totalmente fundada en sus valores sociales.

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Otro caso de éxito en cuanto a la narrativa de su comunicación es la del profesor youtuber David Calle, finalista de la última edición del Global Teacher Prize (el “Nobel” de la educación). Actualmente su canal educativo es el más visto de España y tiene casi 100.000 suscriptores. David Calle dio con unos valores – la motivación y el esfuerzo como remedio al suspenso y que cada alumno es único en sus capacidades y necesidades– e impregnó toda su labor comunicativa con ellos, desde sus vídeos, sus mensajes de Twitter o los textos de su web. Este mensaje se transmite día a día en las aulas de los colegios, la diferencia es que este profesor online conectó a través de las redes sociales con su público, los adolescentes, creando con ellos una comunicación bidireccional. El éxito de esta narrativa le ha permitido crear una academia online, Unicoos, con un equipo de profesores. El valor de Unicoos es su público, los alumnos, y en este caso se les consigue involucrar en la propia empresa porque son más que usuarios o clientes, son protagonistas y parte esencial del proyecto.

Por último, me parece imprescindible citar el éxito de la Policia Nacional en la comunicación por las redes sociales. Para aquellos que no lo conozcan, el objetivo de su campaña era mejorar su reputación y lo consiguieron con creces. La receta fue el sentido del humor y las historias personales de sus mensajes.

En definitiva, merece la pena dar con una narrativa propia para tu empresa e impregnar con ella su comunicación y su identidad. Contar buenas historias o hacer storytelling permite diferenciar tu marca y hacerla cercana al público, generando vínculos más perdurables en el tiempo y mejorando su reputación en la sociedad.