5 consejos de marketing para startups
Emprendedores trabajando en un coworking

5 consejos de marketing para startups

Emprender puede ser un camino difícil, que se vuelve algo más sencillo cuando se recorre bien acompañado, por profesionales capaces de guiarte hacia la meta. Si tienes una startup o estás pensando en emprender, te proponemos cinco consejos de marketing y comunicación que, por experiencia, pueden ayudarte a aprovechar mejor los recursos disponibles y construir unas bases sólidas para crecer.

Emprendedora debate sobre estrategia de marketing de su negocio

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1. No quieras abarcarlo todo

Una startup no necesita reproducir la estructura de marketing y comunicación de una empresa ya consolidada. No son comparables ni en el tamaño del equipo, ni en los procesos ni en la cantidad de recursos disponibles. Por eso, puede tener mucho más sentido resolver bien algunas necesidades importantes que intentar abordar al mismo tiempo todas las posibilidades que ofrece el marketing.

En este contexto, encaja especialmente bien la filosofía del growth marketing, basada en probar, medir y aprender de forma continua para detectar qué acciones funcionan mejor y concentrar los esfuerzos allí donde pueden generar más valor. Más que desplegar un gran plan desde el principio, se trata de avanzar, analizar los resultados y ajustar las decisiones a medida que evoluciona el proyecto.

Lo importante es mantener una mirada estratégica que permita identificar qué necesita la startup en cada fase y preparar lo que vendrá después. Por ejemplo, a través de una identidad visual correcta y bien fundamentada que pueda evolucionar, una web que pueda crecer y una presentación que pueda adaptarse. Esto resulta mucho más útil que un despliegue excesivo de recursos que después resulte difícil de mantener.

La comunicación se construye poco a poco, acompañando la evolución del negocio y tomando las decisiones que tengan sentido a nivel estratégico en cada momento.

Nombre y branding de la startup VORS CONTROL mostrado en una pantalla

2. Dedica tiempo a la marca al principio, después será difícil cambiarla

Es crucial detenerse al principio para plantear correctamente la identidad de la marca, tanto a nivel visual, como a nivel conceptual y estratégico. De lo contrario, se corre el riesgo de seguir avanzando y utilizar por inercia una marca que no está bien resuelta y que luego costará mucho cambiar. Y esto, por nuestra experiencia trabajando con clientes, sabemos que puede tener importantes implicaciones, tanto económicas como para la percepción de la marca.

Eso no significa que una startup necesite desde el primer día un manual de identidad extenso ni un sistema visual rígido.

Sí conviene construir una marca con fundamento, que responda a la personalidad y al posicionamiento del proyecto y que, al mismo tiempo, tenga suficiente flexibilidad para adaptarse a lo que pueda venir después (submarcas, adaptación a otros mercados, nuevas líneas de producto, etc).

Presentación de la startup Naubat en un ordenador portátil e impresa

3. Revisa tu pitch y tu presentación

¿Cómo explicas la empresa a un potencial inversor? ¿Qué aparece en la página de inicio de la web? ¿Qué entiende alguien que llega por primera vez a tu perfil de LinkedIn?

Hay emprendedores que tienen claro lo que hacen, pero que luego encuentran dificultades para explicárselo a los demás. En una startup, esto ocurre con frecuencia porque el proyecto cambia rápido. Aparecen nuevas líneas de negocio, se redefine la propuesta o se descubre que aquello que parecía importante al principio ya no ocupa el mismo lugar. Por eso conviene revisar periódicamente el relato y comprobar cómo se está entendiendo el proyecto desde fuera.

Para eso ayuda mucho tener muy claro cómo la propuesta de valor ayuda a resolver una necesidad o deseo del público objetivo, representado en el buyer persona. Conocer en profundidad a ese público permite estructurar un buen pitch y elaborar una estrategia de contenidos y de comunicación coherente y eficaz.

Las startups pasan, además, mucho tiempo presentando lo que hacen ante posibles clientes, inversores, colaboradores o instituciones.  Muchas veces esa conversación es uno de los primeros puntos de contacto con el proyecto. Por eso, además del pitch conviene disponer pronto de un material de apoyo –sea una landing page, una presentación en Canva o PowerPoint, un vídeo, una demo o cualquier otro formato– que ayude a entender qué propone la empresa, qué problema resuelve, qué la diferencia y por qué puede resultar interesante para la persona que está al otro lado.

Dos emprendedores trabajan en el ordenador en marketing digital

4. Construye una presencia digital con sentido

Tener presencia digital no significa abrir todos los canales posibles. Significa decidir dónde interesa estar y qué función puede cumplir cada espacio.

Si quieres que clientes, colaboradores, inversores o prescriptores encuentren el proyecto cuando buscan información en asistentes de IA, en Google o en redes sociales, esa presencia tiene que ser activa y tiene que estar cuidada.

Las redes sociales, por ejemplo, son una buena herramienta de escucha. Permiten observar qué temas interesan, qué dudas aparecen, qué conversaciones están creciendo y cómo evoluciona el comportamiento de determinados públicos.

Pero antes de abrir un perfil conviene preguntarse si allí está realmente el público al que queremos llegar, qué tipo de contenido podemos aportar y si existe capacidad para mantener una presencia razonablemente constante.

Por otro lado, no todas las startups necesitan una web compleja. En muchos casos, una buena landing page puede resolver perfectamente una primera etapa, explicando la propuesta de valor, presentando el producto o servicio y facilitando el contacto.

Otro punto importante es la reputación digital: que la web aparezca en medios, publicaciones especializadas, asociaciones o webs relevantes puede ayudar a que una empresa gane visibilidad y autoridad. Esto no se construye de forma inmediata, necesita continuidad y referencias de calidad.

Lo mismo ocurre con los contenidos publicados en la propia web. Un artículo bien trabajado, una guía, un caso de éxito o una explicación útil sobre un tema que preocupa a los clientes puede seguir aportando valor mucho después de publicarse, reforzando progresivamente la presencia digital del proyecto.

Una mujer analiza en el móvil las estadísticas de Instagram

5. Empieza a medir cuanto antes

No hace falta desplegar un sistema complejo de analítica desde el primer día, pero sí conviene conocer qué está pasando: desde dónde llegan las visitas, qué contenidos despiertan más interés, qué canales generan contactos o qué campañas están funcionando. Esto permite tomar decisiones informadas, basadas en datos, para reducir parte de la incertidumbre.

Medir ayuda a corregir, priorizar y decidir dónde tiene sentido invertir los siguientes recursos. Y cuando esos recursos son limitados y los cambios son constantes, como es el caso de las startups, esa información resulta especialmente valiosa.

¿Estás poniendo en marcha un nuevo proyecto y quieres sentar unas buenas bases de comunicación y marketing? Hablemos.